Relatos

Ballena jorobada (Solo Novela Negra)

Las ballenas jorobadas dan a luz en los trópicos.”

La voz del presentador es calma y monocorde, a juego con las imágenes que se deslizan por la pantalla. Un mar azul intenso, sin apenas olas que lo ricen. El cielo placido escasamente punteado de nubes blancas y algodonosas…

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El cuervo dispara primero (The barcelona review)

Una gaviota cruzó el cielo para posarse en la cúspide de uno de los arcos dorados, con ella traía el olor a mar, a salitre y a arena, a sol y a brisa…

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La catedral del bosque (Solo Novela Negra)

Todo el mundo sabe que cuando un teléfono suena a las tres y media de la madrugada nunca es para dar buenas noticias. El inspector Julian Palacios se incorporó en la cama y sujetó el dispositivo con las dos manos y entornó los ojos hasta que la visión se le enfocó para poder distinguir quién le llamaba…

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El final de la fiesta (Finalista II Concurso Real Noir Ediciones)

El mayordomo condujo a los abogados, dando un rodeo alrededor de la casa, al otro lado.

—Si querías conocer a “Carbalhiño” hoy no es tu día.

—He perdido el poco interés que podía tener —Enrique arrojó la colilla a un montón de tierra—. Nunca me han gustado los cobardes.

Continuaron adelante, bordeando el jardín, para dirigirse a un edificio con las paredes y el techo teselados. Una piscina climatizada. El futbolista se encontraba en el piso de arriba. La ventana abierta, el cenicero en el alféizar, el cigarrillo aún humeante…

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Los motivos (Babab)

En retrospectiva, pensó asomándose al precipicio al fondo del cual el coche rojo empezaba a arder entre las zarzas, en el momento en el que tomó la decisión debería haber sabido que esto iba a suceder…

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Lo que nos espera es la oscuridad (Ariadna-RC)

Las pesadas botas militares resuenan en el piso superior, combando los tablones de madera, haciendo que una fina neblina de polvo viejo descienda sobre nosotros. Mario gime de dolor, de miedo, de frustración por la forma en que la vida se le escapa por la herida en el pecho.

—Hazlo callar— ordena Pedro.

Aprieto más el cuenco de la palma de la mano sobre la boca de Mario…

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